Llegado el mes de febrero, cuando la mayoría de los cazadores cuelgan la escopeta, en esa larga espera de la llegada de una nueva temporada, surge el celo de nuestra especie reina. En esta época, cada macho de perdiz, se empareja con una hembra y abarca un territorio, en el cual no permite, que en ninguno de sus congéneres ponga su jerarquía.Son tiempos de retos y luchas, nuestros cotos se inundan de los característicos y diversos cantos de nuestras perdices.

Tras un par de meses de noviazgo, las perdices se tienden en los ocultos nidos, para incubar los diez quince o hasta veinte huevos, permanecerán perfectamente ocultas sobre ellos, hasta entrado el verano, durante 23 a 24 días, los machos pueden permanecer cerca de las hembras incubadoras, o a su vez, pueden ellos incubar huevos, depositados en un segundo nido por parte de sus consortes. Este es un hecho muy poco conocido ,pero que determina la gran capacidad reproductora de nuestras perdices.

Ha podido comprobarse en España , ya en nuestra monografista sobre el jabalí, que la explosión demográfica de estas especies, ha venido acompañada por un drástico descenso en las poblaciones de perdices, de algunos montes y tierras de labor, se debe precisamente ha que los jabalís que disfrutan de un olfato extraordinario, terminan con muchas polladas de perdiz.

Mejor conocido y mas tradicional diríamos, es el zorro como enemigo de las polladas de las perdices, ha de conducirse este depredador por el olfato, exactamente igual que los perros de caza para descubrir a las bien ocultas perdices.

En cualquier caso ,nuestras perdices se las han arreglado durante milenios, para sacar adelante sus copiosas nidadas, pese a la presión de sus depredadores

Mucho mas nefasto ha sido para la densidad de sus poblaciones, el empleo de herbicidas y pesticidas ,en los monocultivos en las inmensas tierras de labor que son el imperio de los tractores, resulta mucho mas difícil la vida a las perdices.

Unas horas después de la eclosión ,los perdigones comienzan ya ha caminar conducidos o protegidos por la madre,apenas si pesan 20 gramos recién nacidos , están dotados no obstante del vigor la viveza y la protección por plumas y el plumón, incipientes que caracterizan a todas las aves invictas . En esos primeros días a los pollitos que no permanecen cerca de sus madres les esperan múltiples peligros.

A los quince días de edad, los perdigones están totalmente desconocidos, con dos meses pesaran ya 200 gramos, es verdad que algunos de los hermanos habrán perecido en los primeros y difíciles días de su existencia, pero el resto habrán adquirido ya tal experiencia que en el mundo difícil en que se mueve, entre hierva pedregales y matojos son capaces de salir adelante, con una pequeña perdida de densidad que en estas poblaciones de cría.Quizá ello se deba fundamentalmente, a la extraordinaria actividad de la perdiz, para vigilar los movimientos de cualquier presunto enemigo.

Las perdices rojas, tanto los machos como las hembras, pasan el día entero vigilando los alrededores, para que a los pequeñas perdices ,no puedan ocurrir les nada ,entre tanto estos son capaces de alimentarse de multitud de materias, tanto animales como vegetales.
Es cierto que durante sus primeras semanas de vida, consumen sobre todo insectos, las hormigas les atrae de manera especial, comen también multitud de saltamontes y chicharras, incluso pequeños moluscos, larvas, gusanos y evidentemente no desprecian los granos cultivados por el hombre, como de las hiervas salvajes.

Ciertamente nuestras perdices, pertenecen a un gran grupo de aves, que son capaces de pasarse prácticamente sin agua.Es cierto, que cuando después de las tormentas de verano encuentran un charco, los perdigones o la perdiz, beberán cuanto necesiten, pero también es verdad, que en las primaveras y en los veranos secos, son capaces de obtener el agua que necesita su organismo, a través de las gotas del rocío, del agua contenida en las hierbas , o por una prodigiosa adaptación de su metabolismo para generar el agua necesaria.

Pero lo que parece absolutamente imprescindible para el buen estado del plumaje y de la salud, es el baño de arena.

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